Una barrera creada por el hombre rodea a la Tierra

Publicado el día 19 de Mayo del 2017, Por Muy Interesante México

Estamos influyendo en el clima del espacio, y unas sondas de la NASA lo acaban de probar

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Las sondas de la NASA han detectado una ‘barrera’ masiva rodeando a la Tierra y las pruebas han confirmado que de hecho está teniendo un efecto en el clima del especio más allá de la atmósfera de nuestro planeta.

Esto significa que no sólo estamos produciendo cambios severos en la Tierra, los científicos están buscando que se nombre una nueva época geológica basándose en los humanos – nuestras actividades también están cambiando el espacio. Pero las buenas noticias son que a diferencia de nuestra influencia en el planeta, la burbuja gigante que creamos en el espacio está funcionando en realidad.

Nuestro planeta está rodeado por dos cinturones de radiación (y un tercero temporal) llamados cinturones de Van Allen – el cinturón interior se expande de 640 a 9,600 km sobre la superficie terrestre, mientras que el cinturón exterior ocupa una altitud entre los 13,500 a los 58,000 km.

Recientemente, la sondas Van Allen – lanzadas en 20120 por la NASA – detectaron algo extraño al monitorear la actividad de las partículas cargadas que se quedaron en el campo magnético de la Tierra. Estas peligrosas descargas solares estaban siendo detenidas por una especie de barrera de baja frecuencia.

Al investigar el hecho, los científicos descubrieron que en las últimas décadas la barrera estaba alejando activamente los cinturones de Van Allen de la Tierra. ¿Qué cambio?

Un cierto tipo de comunicaciones – llamadas de Frecuencias Muy Bajas (VLF) – se habían vuelto mucho más comunes en las ultimas décadas, y la NASA confirmo que pueden influir en como y a donde se mueven ciertas partículas en el espacio. Es decir, gracias a las VLF, ahora tenemos un clima espacial antropogénico.

Aunque la mayoría de nosotros no utiliza señales VLF, son muy usadas en operaciones científicas, militares y de ingeniera. Ya que con frecuencias entre los 3 y 30 kilohercios son perfectas para enviar mensajes codificados en distancias largas o bajo el agua.