Hermano Salvador ¿Se equivoca la ciencia?

staff | Ciencia 9/02/17

Hermano Salvador ¿Se equivoca la ciencia?

La manipulación genética del proceso de gestación de un niño para salvar la vida de su hermana es uno de los casos más polémicos presentados por la ciencia en este cierre de 2010, se trata de la historia de Max Matthews, quien a través de células madre obtenidas de su ombligo y tejido de su médula ósea logró salvar la vida de Megan, su hermana que nació con anemia de Fanconi, enfermedad que causa insuficiencia de la médula ósea y que su organismo sea incapaz de producir sangre.

Megan era sometida a transfusiones de sangre cada tres semanas a lo cual se sumaba la incapacidad de su organismo para combatir infecciones, lo idóneo para salvar su vida era practicarle un trasplante de médula ósea; sin embargo, ninguno de sus familiares resultaba compatible médicamente, por eso los registros de donantes para ella fracasaron. En conclusión, si tuviera un hermano eso la salvaría, aunque concebirlo de manera natural implicaría que la probabilidad de que el tejido fuera compatible era de una de cuatro, a lo cual se aunaba el riesgo de que naciera con el mismo trastorno genético de su hermana.

En aras de evitar estos problemas la madre se sometió a tratamientos de fertilización in vitro, que permitieron una selección de embriones con una técnica llamada “Diagnóstico Genético de Preimplantación” (DGP) consistente en tomar células de embriones con tres días de gestación y recopilar las más adecuadas para el trasplante; posteriormente a la madre se le implantaron dos embriones y de ellos nació Max.

Al nacer éste se conservó su cordón umbilical a fin de obtener las células madre y meses después se le sometió a una operación para extraerle médula ósea.

Megan (de nueve años) y Max (ahora de 18 meses) se encuentran sanos, la primera acude al hospital cada semana para revisiones y su vida ha comenzado a cambiar de modo positivo; no obstante, la manipulación genética no es el asunto que más llama la atención de este caso, pues en el Reino Unido, la Autoridad de Fertilización Humana y Embriología dictaminó en 2004 que "es legal utilizar técnicas reproductivas modernas para crear un hermano salvador", y en países como Australia, Suecia y España cada caso es sometido a consideración de las autoridades, mientras que en Estados Unidos estos tratamientos pueden llevarse a cabo, pues el uso de técnicas reproductivas no está regulado.

Josephine Quintavalle, directora de la organización británica Opinión sobre Ética Reproductiva, expone: Max "debe su vida a su capacidad de tener un uso terapéutico para su hermana enferma, de otro modo no habría sido seleccionado para vivir… Ahí se halla el gran problema ético".

¿Qué harias si estuvieras en el caso de uno de ellos?

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