El bostezo fetal

El bostezo fetal
Ciencia 17/10/14

Gracias a nuevas tecnologías de estudios en cuatro dimensiones, varios investigadores de las Universidades británicas de Durhan y Lancaster han descubierto que los fetos, en el interior de su madre, también bostezan. Pero, ¿cómo han conseguido distinguir una apertura de boca normal y corriente de un bostezo? ¿Por qué lo hacen?

El hallazgo ha sido posible gracias al estudio de 15 fetos sanos durante las semanas finales de la gestación (entre la 24 y la 36) con tecnología 4D. En este periodo del desarrollo los bebés ya disponen de las estructuras esenciales para realizar movimientos en el vientre, entre ellos, la apertura de la boca.

Para distinguir entre una simple apertura de la boca y un bostezo propiamente dicho los científicos interpretaron que, si es una apertura demasiado larga, entonces es un bostezo. En palabras de la doctora Reissland, de la Universidad de Durham, "para conseguir diferenciarlos nos basamos en la duración de la apertura bucal utilizando las secuencias de vídeo ultrasonido 4D que nos permitió ver de cerca todos los movimientos bucales que hacía el feto".

Este estudio no sólo ha permitido revelar que los fetos también bostezan, sino que también ha puesto de manifiesto el número de veces que realizan este acto (seis bostezos por hora) y cuándo se producen con más frecuencia (disminuyen a partir de la semana 28 de gestación.

Además, puesto que se estudiaron siete fetos masculinos y ocho femeninos, se ha podido comprobar que el sexo no influye en este parámetro.

¿Para qué bostezan los fetos?

En los seres humanos los bostezos se contagian, incluso este hecho es más notable entre familiares. Sin embargo, durante la gestación es imposible que se "peguen" los bostezos. Como apunta la investigadora, "al contrario de lo que nos pasa a nosotros, los fetos no pueden bostezar por contagio ni porque tengan sueño.

La frecuencia de los bostezos en el útero puede estar relacionado con la maduración del cerebro temprano en la gestación, por lo que puede ser un buen baremo para comprobar la salud del feto".

De hecho, los bostezos podrían estar vinculados con el propio desarrollo de su sistema nervioso central, aunque los investigadores se han mostrado poco concluyentes al respecto, pues, como indica la propia Reissland, "son hipótesis que se deberán investigar a partir de ahora".

Hasta ahora se sabía que los bebés, dentro del vientre materno podían moverse, hipar, asustarse, etcétera. Ahora, la confirmación de los bostezos y su posible vinculación al desarrollo cerebral abren las puertas de nuevos diagnósticos y control del bebé en épocas tempranas.

El estudio ha sido publicado en la revista especializada PlosOne.

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