Todo sobre Cheliabinsk

Todo sobre Cheliabinsk
Espacio 16/10/14

En entrevista con Scientific American, Margaret Campbell- Brown, profesora del Meteor Physics Group en la University of Western Ontario, ha estudiado a el meteoro que cayó el viernes 15 de febrero en la región de Cheliabinsk, Rusia.

La onda expansiva

Dos de las estaciones más cercanas (ambas en Rusia) que forman parte de la red global de sensores infrasónicos del Test Ban Treaty (CTBT), que detecta frecuencias de ondas de sonido producidas por explosiones nucleares en la atmósfera (construida en plena Guerra Fría), recibieron señales de la explosión (equivalente a 300 kilo toneladas de TNT) cuando el meteorito entró en la atmósfera. Ha sido la más grande desde el meteorito que impactó Tunguska en 1908. Se requiere de una energía muy alta para reventar las ventanas como lo hizo. El meteorito viajaba a 65,000 kilómetros por hora.

Tamaño

Por la energía del impacto, se estima que medía 15 metros de diámetro con una masa aproximada de 7,000 toneladas métricas. Es el objeto más grande que ha chocado contra la Tierra desde el de Tunguska, del que se tiene registro.

Asteroide, no fragmento

Por el tamaño y la velocidad a la que impactó es altamente probable que fuese un asteroide. El hecho de que haya explotado al contacto con la atmosfera, también apunta a un asteroide rocoso. Objetos de hierro, en cambio son más duros y tienden a llegar intactos hasta el lugar de impacto.

Energía despedida

Alrededor de los 15 a 20 kilómetros de altitud. La bola de fuego empezó quizá 50 kilómetros más arriba pero no fue sino hasta su última explosión, más abajo en la atmósfera, que depositó la mayor parte.

¿Si el meteorito hubiese impactado en un océano jamás nos hubiéramos dado cuenta?

Sí sabríamos de su existencia puesto que los sensores infrasónicos lo hubieran detectado.  Después de todo, es la explosión más grande que se ha registrado hasta hoy.

Frecuencia

Impactos de asteroides de 15 metros suceden cada 50 años aproximadamente, según nuestras estadísticas. Pero, hace 100 años que no presenciábamos uno de este tamaño.

Equipos de científicos siguen recolectando fragmentos de meteorito para más estudios, mientras demás colegas intentan descifrar que sucedió y por qué los agarró desprevenidos.

 

 

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