El conductor que construyó una bomba atómica

El conductor que construyó una bomba atómica
Historia 20/10/14

La bomba atómica lo cambió todo: sería difícil encontrar un evento para compararlo con el que pasó en agosto de 1945, cuando la armada de los Estados Unidos de América de Harry S. Truman arrojó dos bombas atómicas en Nagasaki y Hiroshima, Japón, matando decenas de miles de personas, irradiando muchas franjas de tierra, y reduciendo ciudades enteras en escombros, todo en unos segundos.

Un logro científico sin precedentes que se convirtió en el arma más temida del mundo, de donde se desarrolló toda una época de tensión bélica como la Guerra Fría, donde los recursos para llevar al hombre al espacio eran proporcionales a las capacidades nucleares de cada bando: bloque demócrata-capitalista cuyo lider era Estados Unidos y el bloque socialista liderado por la Unión Soviética, hoy Rusia.

La oposición salió a la par que el desarrollo de la bomba nuclear: algunos hacen protestas contra la guerra nuclear, otros abogan a la no proliferación de tratados de armamento nuclear, pero John Coster-Muller hizo una operación de ingeniería inversa en su tiempo libre para producir las replicas más precisas que se hayan hecho del Fat Man y Little Boy, apodos que se le dieron a las bombas que mataron a miles de personas en Japón.

Coster-Muller, quien es un conductor de tractores con escasa educación universitaria, pasó diez años estudiando esquemas, entrevistando científicos, y reuniendo cualquier información disponible de la bombas.

Después, de manera meticulosa, creó la bomba atómica casera.

Y es que, después de permanecer dormido durante algún tiempo, el tema de armas nucleares está, una vez más, siendo arraigado con el espíritu de la época: Fukushima reinició el debate sobre los méritos y peligros de la energía nuclear, además que las tensiones con Irán han traído de vuelta la visiones magras de estas bombas.

La historia de Coster-Muller es casi tan relevante: es tanto un reflejo del frecuente amor que se le tiene a las armas en Estados Unidos, como un recuerdo de que la tecnología sigue lo suficientemente viva como para ser aprovechada de esta manera.

"El secreto de la bomba atómica" dice Coster-Muller a PopSci, "es lo fácil que son para hacerlas".

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