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El ADN azteca

historia / 26/10/12

La decadencia de un grupo otomí ha sido tema de un estudio antropológico. Y es que en el siglo quince, la población de la ciudad de Xaltocan se desvaneció y se vio suplantada por el crecimiento de la cultura azteca.

Al fatídico final de la cultura otomí en la región se le conoce por los conflictos históricos y su evidencia arqueológica. Pero ahora, un estudio genético trata de descifrar el misterio de esta cultura.

En el mencionado siglo XV, lo que ahora es el país de México, antes estaba separado por identidades culturales. En 1428, muchas de estas pequeñas ciudades se unieron para formar la Triple Alianza, que culminó en el Imperio Azteca.

Xaltocan, en el centro de México, fue una de las ciudades que se asimilaron, pero los detalles de esta integración cultural se desconocen.

Documentos del siglo dieciséis sugieren que la ciudad fue abandonada por los otomíes en 1395, después repoblada por los aztecas en 1435. La evidencia arqueológica, en contraste, indica que al menos algunos otomíes se quedaron en el área después de ser abandonada, al igual cuando los aztecas se la apropiaron.

Jaime Mata-Míguez, antropólogo de la Universidad de Texas en Austin, decidió rastrear los patrones de los otomíes mediante un muestreo de ADN. Los resultados se publicaron en el American Journal of Physical Anthropology.

Así, Mata-Míguez y sus colegas tomaron muestras del mitocondria en el ADN de 25 cuerpos encontrados en los patios excavados de los viejos hogares de Xaltocan. Los restos datan de 1240 y 1521, funcionando como pautas del antes y el después de la ocupación del área.

Resultó que el ADN de la preconquista no coincidía con el de la postconquista, indicando nuevas influencias biológicas y un cambio cultural.

El equipo asegura que las muestras son sólo una parte pequeña de la representación histórica de la posesión regional.

"Originalmente la pregunta era saber si la población había sido removida o no" dice Mata-Míguez. "Ahora tenemos nuevas preguntas, no solamente del sitio, sino acerca de los hogares del lugar".

Él investigador identifica tres escenarios para que concuerde la información genética: una posibilidad es que los Aztecas pudieron entrar y reemplazar completamente la población otomí en Xaltocan. Mata-Miguéz considera esto improbable, dada la presencia de la cultura después de 1395.

Alternativamente, podría haber un intercambio en los hogares y su herencia. La mitocondria del ADN, muestreada para el estudio, se pasa de madre a hijos, recordando el cambio femenino en las familias, pero no puede rastrear la continuidad familiar en los hombres.

Por eso archivos históricos sugieren que entre el siglo catorce y el dieciséis, la sociedad mexicana pasaba la herencia genética mediante lazos maternos y paternos, por lo que es posible que la herencia materna se convirtiera en una paterna.

"Un resultado muestra que los habitantes otomíes de los hogares estudiados, no estaban relacionados, por la madre, con los habitantes aztecas de las casas" dice Mata-Míguez, "pero necesitamos hacer un estudio biparental de la herencia genética y otros hogares en Xaltocan antes de poder afirmar si la población Otomí fue completamente borrada o no".

Todavía el escenario es poco claro, pero los estudios genéticos pueden ayudar para sostener las hipótesis y la evidencia arqueológica en situaciones difíciles de comprobar.

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