mitos-y-leyendas / 07/06/12
Arqueólogos búlgaros encontraron dos esqueletos de la Edad Media con remanentes de una estaca clavada en su garganta, sumándose a la lista de más de 100 cadáveres óseos que se han hallado en fosas por toda Bulgaria con estas características.
Bozhidar Dimitrov, director del Museo Nacional de Sofía, comentó en un comunicado de la institución que los esqueletos encontrados presentaban los pechos perforados con barras de hierro oxidado.
¿Vampiros? Sí, pero no bajo el paradigma literario que Bram Stoker inició.
La razón de estas formas de muerte no se debe a otra cosa que las creencias y tradiciones del medioevo:
Según tradiciones paganas, cuando se creía a alguien emisor de las tinieblas o muerto en vida, se le mantenían las estacas y barras después de la ejecución para impedir que el muerto se convirtiera en un no-muerto.
"Estos dos esqueletos apuñalados con barras y estacas ilustran las práctica que era común en algunos pueblos de Bulgaria hasta la primera década del siglo 20. La gente creía que ciertos ciudadanos tenían el mal de vida y se creía que se convertían en vampiros una vez muertos" dijo Dimitrov.
El arqueólogo Petar Balabanov, que en 2004 encontró seis esqueletos del siglo IV "inmovilizados" con clavos, en el sitio arqueológico Delbet, declaró que esta práctica había existido en otros países balcánicos, sobre todo en Serbia.
La leyenda balcánica más conocida sobre vampiros es la de Vlad El Empalador, conde de una región de Rumania que empalaba a sus enemigos en estacas para después beber de su sangre, ícono que después Bram Stoker inmortalizó con su novela d 1897, "Drácula".