Registran grave pérdida en la capa de ozono del Ártico

Registran grave pérdida en la capa de ozono del Ártico
Naturaleza 17/10/14

En una investigación que publica Nature, titulada 'Pérdida sin precedentes de ozono ártico en 2011', científicos señalan que la pérdida de ozono en el Ártico, el área que rodea al Polo Norte, fue tan grave este año que, por primera vez, indicaría la existencia de un 'agujero' comparable al de la Antártida, en el extremo sur del planeta. La destrucción superó el 80% del ozono situado entre 18 y 20 kilómetros por encima de la superficie.

La pérdida química del ozono se produce en ambas regiones polares, durante el invierno-primavera. En la Antártida, la eliminación de ozono estratosférico es actualmente tan grande que da lugar a un agujero de ozono cada año, mientras que en el Ártico la pérdida es muy variable y hasta ahora había sido mucho más limitada, sin embargo la destrucción registrada a principios de 2011 fue por primera vez casi similar a la del agujero de ozono antártico. Los científicos afirman que en la actualidad no es posible predecir si tales pérdidas de ozono se producirán de nuevo.

El fenómeno fue causado por las bajas temperaturas en los estratos más altos de la atmósfera, las cuales duraron más tiempo de lo usual, también el vórtice polar (el fenómeno en el que los vientos circulan alrededor de la región del Ártico, aislándola de los principales sistemas meteorológicos del mundo) fue más intenso que de costumbre. Al parecer, el frío provoca que los químicos que destruyen el ozono se vuelvan más activos.

"Los inviernos en la estratosfera ártica son muy variables, aunque en las últimas décadas han sido cada vez más fríos. Debido a esta tendencia y a la alta variabilidad, anticipamos que vendrán inviernos en los que las temperaturas bajarán aún más. Si ello ocurre y los niveles de cloro se encuentran altos, podría haber más pérdidas graves de ozono", explica Michelle Santee, del Jet Propulsion Laboratory (JPL) de la NASA, quien participó en el estudio.

Los químicos que destruyen el ozono (esta capa bloquea los rayos ultravioletas del sol que pueden causar cáncer de piel, cataratas y otras enfermedades) se originan en sustancias como los clorofluorocarbonos (CFC), que comenzaron a utilizarse a finales del siglo pasado en refrigeradores, aerosoles y extintores de incendios, entre otros productos.

Al conocerse sus efectos destructivos en la Antártida, su utilización se fue limitando hasta que en 1987 fue prohibida por el Protocolo de Montreal. En los últimos años el agujero de ozono en el extremo sur no ha tenido crecimientos importantes, de este modo si los compuestos de cloro continúan en la atmósfera superior, como ha sucedido, habría que esperar hasta mediados de siglo para observar una recuperación.

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