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El Carnotauro, temible corredor del Cretácico

naturaleza / 17/10/11

Medía más de siete metros de largo y era carnívoro. El gran depredador tenía una descomunal musculatura que lo hacía uno de los mejores corredores de su época. Su juego muscular entre la potente cola y sus muslos proporcionaba al Carnotaurus una gran potencia y velocidad en cada paso que daba. Este dinosaurio de finales del Cretácico era mucho más mortífero de lo que se creía.

"El músculo caudofemoral tenía un tendón que lo unía a los huesos superiores de sus patas. La combinación del gran tamaño de ese músculo con el tendón conferían al Carnotauro extremidades posteriores robustas, atléticas y capaces de proporcionar una gran cantidad de energía para la locomoción", explican investigadores de la Universidad de Alberta en un estudio que se publica en PLOS One.

Scott Persons, el investigador a cargo, volvió a examinar el molde del esqueleto de un Carnotauro en el Museo de Los Ángeles; su poderosa cola demuestra que los huesos a modo de costillas que la recorren en toda su longitud, servían en realidad para sujetar una potente musculatura capaz de dar un enorme impulso a sus patas durante una carrera. Las simulaciones informáticas realizadas muestran cómo funcionaba este sofisticado mecanismo locomotor.

Muy pocos, o ninguno, de los dinosaurios que convivieron con el Carnotauro, pudieron competir con él en velocidad, aunque tenía una desventaja: su cola era rígida, esto le impedía realizar giros y cambios de dirección muy rápidos. Sin embargo, antes de este descubrimiento ya se le consideraba uno de los depredadores más formidables que jamás hayan existido. Su enorme tamaño y poderosa mandíbula hacían de este dinosaurio terópodo un adversario temible, capaz de dar caza y muerte a los grandes herbívoros de finales del Cretácico, es decir hace unos 65 millones de años.

En una investigación anterior, Persons ya había encontrado una estructura parecida en el famoso Tyrannosaurus rex. "La mayoría de los paleontólogos pensaba hasta entonces que la gran cola del Rex solo servía de contrapeso a su enorme cabeza", recuerda el investigador.

El Carnotaurus vivió en lo que hoy es América del Sur, en las llanuras de la Argentina prehistórica. Para escapar de él sólo había una oportunidad: dar giros rápido, porque en una carrera en línea recta esta máquina hambrienta era prácticamente insuperable.

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