Veneno de serpiente para el dolor

Veneno de serpiente para el dolor
Naturaleza 17/10/14

Al morderte, la serpiente mamba negra inyecta un cóctel de tóxicos que pueden matar a un humano en 20 minutos. Entre los compuestos de su veneno existen dos proteínas que pueden bloquear el dolor, tan efectivos como la morfina y con efectos secundarios menores, según un estudio publicado en Nature.

La proteína llamada mambalgin, se descubrió en un estudio para encontrar alternativas a opiáceos como la morfina: muchos pacientes empiezan a crear resistencia a las drogas analgésicas, requiriendo mayores cantidades, con efectos secundarios como nauseas, constipación y dependencia de la droga.

"Es importante desarrollar nuevas drogas que puedan tener diferentes acciones" dice Eric Lingueglia,  fisiólogo molecular del Instituto Farmacológico Molecular y Celular en Valbonne, Francia. Él y sus colegas identificaron la proteína en la mamba negra, uno de los animales más mortíferos del mundo, después de estudiar 50 venenos diferentes de animales.

El estudio encontró que ratones inyectados con mambalagin, podían soportar agua caliente en su colas y patas por más tiempo que animales sin la proteína.

Después de cinco días, ratones administrados con morfina, como grupo de control, desarrollaron tolerancia a los opiáceos de la misma manera que los ratones administrados con mambalagin, pero el efecto fue menos pronunciado con la proteína de la serpiente.

Acción alternativa

En vez de trabajar con receptores de opiáceos como la morfina, la mambalagin inhibe moléculas en lo canales iónicos de detección de ácido (ASIC por sus siglas en inglés). Los canales iónicos forman poros en las membranas de las neuronas y se han visto implicadas en transmisión de dolor, pero su rol preciso es poco entendido.

Cuando se le inyecta al cerebro o a la espina dorsal de un ratón, la mamabalagin inhibe tipos de ASIC diferentes a los que se inhiben cuando se inyecta en una pata, sugiriendo que tiene mucho potencial para ser usada como una droga para tratar el dolor.

Lingueglia espera que su investigación sea el primer paso para poder utilizar éstas proteínas para tratamiento de dolor.

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