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Comida cocida nos evolucionó

naturaleza / 24/10/12

Cuando los humanos empezaron a evolucionar, se alimentaban de carne cruda, pero con el paso del tiempo y con el descubrimiento de la técnica para crear fuego, los alimentos crudos se dejaron de ingerir y se empezó a comer carne cocida.

Comer alimentos cocidos trajo consigo el ahorro de tiempo y energía.

Antes, los humanos pasaban muchas horas masticando los alimentos crudos y digiriéndolos. Con la comida cocida, fácil de digerir y de masticar, los humanos empezaron a tener tiempo para otras cosas.

Así, empezaron a desarrollar actividades cognitivas de comunicación y socialización.

La implementación de estos mecanismos en los cerebros de aquellos humanos, propició que dichos órganos se desarrollaran y evolucionaran.

Mutuamente, al irse desarrollando el cerebro, se necesitaban de más calorías, mismas que eran proporcionadas por los alimentos cocidos.

Un estudio hecho por científicos biomédicos brasileños, alega que si los primates no han evolucionado, es por su incapacidad para calentar y cocer comida. La investigación, hecho por Karina Fonseca-Azevedo y Suzana Herculano-Houzel, refuerza la teoría del primatólogo Richard Wrangham.

Para Wrangham la cocina es el mayor legado de los humanos.

Los investigadores notaron que los primates más grandes no tienen, en proporción, los cerebros más grandes. La encefalización (que el tamaño del cerebro esté relacionado con el tamaño del cuerpo), es una de las características claves de los seres humanos.

Los científicos del estudio consideran que el desarrollo del cuerpo y del cerebro no están relacionados, sino que se debe a razones metabólicas.

La tesis central del libro de Wrangham, "Cathcing Fire", publicado en 2009, es que el control del fuego permitió a los primeros humanos obtener calor y cocinar alimentos. Esto les permitió desarrollar personalidades más tranquilas, cuestión que dio pie a la formación de sociedades, para después desarrollarse en los mecanismos y sistemas complejos de los humanos modernos.

Wrangham estudia a los chimpancés en su hábitat. En ocasiones, se ha quedado sin alimentos, teniendo que comer de los suministros de los chimpancés. Esto lo ha llevado a reflexionar varias veces qué harían los humanos si tuvieran que vivir a base de alimentos crudos.

El problema con los alimentos crudos es que no aportan las calorías suficientes que necesita el desarrollo cerebral. Además, la comida cruda hace que consumamos más calorías que con los alimentos cocidos: los músculos y los órganos encargados de masticarla y digerirla tienen que hacer más esfuerzo para procesarla.

Obviamente este esfuerzo usa una mayor cantidad de calorías, lo que causa una disminución de energía disponible para el resto de las células.

Según el estudio, la cantidad de calorías que se usa cada día está directamente relacionada con la cantidad de neuronas que un ser pueda llegar a tener.

Dentro de todos los órganos que hay en el cuerpo humano, el cerebro es el tercero en ocupar un mayor número de calorías. Mientras más neuronas tiene el cerebro, más energía se necesita.

Para Wrangham, sólo se puede tener un cerebro bien desarrollado si se le proporciona la cantidad de energía que necesita. Cocinar facilita la digestión, pues las moléculas se mueven más rápido bajo la influencia del calor.

Esto permite un ahorro energético. Por ejemplo, comer alimentos cocidos ricos en almidón aumenta la ganancia energética en un 30%.

Wrangham cree que los humanos no están hechos para consumir alimentos crudos. Para bajar de peso, es ideal comer alimentos crudos, pero es una evidencia de que vivir de alimentos crudos no es suficiente para poder tener un desarrollo saludable.

El cuerpo necesita calorías para poder tener un desarrollo óptimo.

Las autoras del estudio concluyeron que con el aumento del consumo de alimentos, hubo una eliminación de los límites del crecimiento. Comer alimentos cocinados les ha dado la posibilidad a los humanos de socializar, desarrollar el habla, la estructura social y por ende, la civilización.

Los humanos pudieron desarrollar cerebros poderosos gracias a los alimentos cocidos. Este tipo de alimentación impulsó el aumento de las neuronas y por lo tanto la evolución humana, según la investigación.

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