La mujer que literalmente no podía dejar de llorar

Muy Interesante México | Mente y Cerebro 11/05/17

Crédito foto: Les Miserables

La mujer que literalmente no podía dejar de llorar

Todos hemos experimentado al menos un poco de reacciones emocionales inapropiadas – como un ataque de risa tras escuchar malas noticias. Pero lo que sucedió con ésta paciente es algo distinto.

En una columna reciente de Scientific American, el psiquiatra Daniel Shalev describió un caso extremo de éste fenómeno: una adulta mayor que lloraba por todo y que no podía parar. Había sufrido un accidente cerebrovascular unos días antes; y después las lágrimas no paraban de salir.

La mujer, cuyo seudónimo es Maddie, había salido con pocas secuelas del accidente cerebrovascular – pero el llanto fue una fuerte excepción. “Maddie lloraba cuando su esposo entraba a la habitación y cuando se iba, durante las terapias, cuando comía y cuando se bañaba,” escribió Shalev. “El único momento en que no lloraba era cuando dormía.

En el hospital, los doctores asumieron que estas lagrimas eran una respuesta a una situación de miedo; sin embargo, una vez que la transfirieron a rehabilitación se hizo claro que algo más estaba ocurriendo.

El diagnóstico: Shalev determinó que Maddie estaba sufriendo de algo llamado síndrome pseudobulbar – una condición muy sub-diagnosticada en la que los pacientes experimentan explosiones involuntarias de expresiones emocionales.

Es causado por la interrupción de un circuito de expresión emocional que abarca varias regiones cerebrales – como el lóbulo frontal y el cerebelo.

A menudo, es confundido con depresión u otra condición; en un estudio, sólo la mitad de los pacientes que tenían síndrome pseudobulbar  obtuvieron tratamiento para sus síntomas, e incluso en esas ocasiones, muchos recibieron tratamientos para cosas distintas.

No obstante, en algunos casos esto puede terminar funcionando: Una clase de depresivos, llamados inhibidores de la recaptación de serotonina (ISRs), también puede tratar eficazmente el síndrome pseudobulbar, dice Shalev. Eso es lo que sucedió con Maddie, que comenzó a tomar ISRs además de un antidepresivo regular.

En menos de una semana, sus lágrimas se habían detenido casi por completo. O mejor dicho, habían bajado a un nivel que se ajustaba a la situación - ella todavía tenía ataques de llanto,  pero después de una emergencia médica, resulta comprensible.

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